Las plantas obtienen el nitrógeno
principalmente del suelo, donde se encuentra bajo la forma orgánica, la que no
es disponible inmediatamente para la planta, sino después de un proceso de
mineralización llevada a cabo por los microorganismos del suelo, el cual
procede en la dirección siguiente: nitrógeno orgánico, amonio, nitrito,
nitrato; la cantidad de nitrato producida finalmente depende de la
disponibilidad del material en descomposición. Si la relación carbono:
nitrógeno (C/N) es alta aparece muy poco o casi nada de nitrógeno como nitrato.
El nitrógeno disponible en el suelo se
encuentra principalmente como nitrato. La capa arable del suelo puede tener un
contenido de nitrógeno bajo la forma de nitrato entre 2 a 60 ppm. Este
contenido de nitrato varía con la estación, ya que es muy soluble en agua y las
aguas de lluvia o riego lo pueden arrastrar hacia el subsuelo. Las plantas
pueden absorber el nitrógeno también bajo la forma de ión amonio. El nitrógeno
absorbido como nitrato es rápidamente reducido a ión nitrito mediante la acción
de la enzima nitrato reductasa que contiene molibdeno (Mo). La transformación
del nitrato a ión amonio es catalizada por la enzima nitrito reductasa.
La principal diferencia entre el
nitrógeno en forma de nitrato y amonio, es que todo el nitrato del suelo se
encuentra disuelto en la solución del suelo, mientras que si el suelo contiene
mucha arcilla y humus, gran parte del ión amonio se encuentra como catión
intercambiable y no en solución. Quizás por esta razón un fertilizante en forma
de nitrato actúa mucho más rápido que uno en forma de amonio.
Ciertas plantas pertenecientes a la
familia de las leguminosas tienen la capacidad de asimilar el nitrógeno
atmosférico, por las raíces al formar una asociación simbiótica con bacterias
del género Rhizobium.
Es un importante elemento constituyente
de la clorofila, protoplasma, proteínas y ácidos nucleicos. Tiene un papel
importante en el proceso de fotosíntesis. La falta de nitrógeno y clorofila
significa que el cultivo no utilizará la luz del sol como fuente de energía
para llevar a cabo funciones esenciales como la absorción de nutrientes. El
nitrógeno es también un componente de las vitaminas. Aumenta el crecimiento y
desarrollo de todos los tejidos vivos, mejorando la calidad de los vegetales y
forrajes de mucha hoja, así como el contenido proteico de los cereales.








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