Los sulfatos son necesarios para el crecimiento vegetal. El azufre es absorbido por las plantas principalmente en la forma inorgánica como sulfato (SO4-2), luego es reducido a las formas sulfhidrilo (-SH) o disulfuro (-S-S-) e incorporado a compuestos orgánicos.
El azufre se encuentra bajo las formas orgánicas de los aminoácidos, cisteína, cistina y metionina, así como en compuestos de azufre activados análogos al ATP, adenosina 5'-fosfosulfato (APS) y 3'-fosfoadenosina 5'-fosfosulfato (PAPS). Además, el azufre se encuentra en una variedad de esteres de sulfato, tales como el sulfato de colina, glicósidos del aceite de mostaza y sulfatos de polisacáridos.
El azufre participa como un ligando en un gran número de enzimas y metalo-proteinas, de forma resaltante en ferro-sulfo-proteínas y en cupro-proteínas.
El grupo sulfhidrilo (-SH) puede participar directamente en reacciones de oxido-reducción, como con el ácido lipóico y el glutatión. Los grupos sulfhídrilos pueden ser sitios reactivos de enzimas o coenzimas, ejemplo: 3-fosfogliceraldehido deshidrogenasa y coenzima A.
Muchas enzimas son inhibidas de forma no-competitiva por reactivos que se unen a los grupos sulfhidrilos, ejemplo: Pb, Hg, As, Ag. El azufre en forma reducida se encuentra en los anillos heterocíclicos de algunas coenzimas, como tiamina o biotina y en una cantidad de metabolitos secundarios como la sinigrina de Brassica nigra, que contiene azufre en forma reducida y oxidada o la alicina, la sustancia olorosa del ajo y el factor causante de lacrimeo en la cebolla.
Su papel es imprescindible en la constitución de enzimas de oxidación que regulan los procesos vitales del metabolismo en las plantas.
Ayuda a la persistencia de la clorofila, por lo que se le encuentra en mayor proporción en los tejidos jóvenes.
Convierte los nitratos que toman las raíces a formas que la planta las pueda utilizar








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